Desde su fundación en 1943, la Facultad de Ciencias Naturales (Natu) del Recinto de Río Piedras ha sido esencial en la capacitación de jóvenes puertorriqueñes, encaminades a integrarse a las fuerzas productivas de la investigación científica, la salud y la ingeniería en Puerto Rico y el resto del mundo. La matrícula de nuestra facultad constituye 21.6% del estudiantado ríopedrense, con una tasa anual de graduación de ~360 profesionales en Biología, Química, Física, Matemáticas, Ciencias Ambientales, Nutrición y Ciencia de Cómputos. Por varias décadas, la relación de Natu con las necesidades de la industria privada le ha permitido evadir los golpes más fuertes recibidos por otros sectores del sistema público de enseñanza. Como consecuencia, parte de la comunidad de Natu ha adoptado cierta apatía en cuanto al estado de dicho sistema. Pero hoy día, entre laboratorios sin recursos, cierre de servicios y oportunidades, y las injusticias laborales que enfrenta nuestro personal, esta “protección” es una ilusión peligrosa. Desde el Comité de Base de Ciencias Naturales (Sapos), queremos presentarnos y motivar al estudiantado de Natu a que se nos una en la defensa de nuestra Universidad, y de los intereses de la clase trabajadora a la que pertenece, y a que piense en esta defensa como el propósito natural de su preparación científica.

¿Qué es el Comité de Base de Ciencias Naturales?

Nuestro Comité de Base es un organismo compuesto por estudiantes riopedrenses de Natu, aunque invitamos a otros sectores a que enlacen esfuerzos con nosotres. El Comité se forjó durante la huelga de abril de 2026, en la que se reconoció la necesidad de integrar las distintas partes de nuestra universidad tras una causa común: la construcción de una verdadera autonomía universitaria. Para el movimiento estudiantil de Río Piedras, esto implica dos cosas: que el presupuesto asignado a la UPR se restituya a niveles que no la coloquen en declive constante; y que la propia comunidad universitaria debería poder decidir quién la gobierna, quién maneja este presupuesto y cómo. El propósito de nuestro comité es enlazar las necesidades de Natu con esta visión de una Universidad al servicio del pueblo trabajador, y comenzar a atacar los problemas que afectan al estudiantado y plagan nuestra educación. Para esto, tenemos que empezar por un reconocimiento objetivo del estado de nuestra facultad y los sectores que la componen.

Estamos perdiendo nuestra facultad

Al igual que el resto de la UPR, Natu se encuentra en un estado evidente de crisis. Las señales más aparentes son las de la infraestructura. Cuando llueve torrencialmente, charcos anegan el Sapo, nuestra entrada principal, y chorros de humedad caen por las columnas. Los apagones y vaivenes del sistema de enfriamiento del recinto favorecen que el hongo prolifere; en casos pasados, el proceso de asperjado ha tardado años en concretarse. Cuando no hay aire, el calor extremo empuja los servicios administrativos a la virtualidad, o a la mitad de su horario regular. Cualquier proceso de cotización y aprobación de compra se tarda meses; como resultado, los bolsillos de profesores, administradores y estudiantes abastecen departamentos sin marcadores y laboratorios sin jabón, por no hablar de químicos de estudio, tinta de impresor y hasta papel higiénico.

Estas condiciones se ven multiplicadas por la precarización de nuestro profesorado y personal investigativo, administrativo y de mantenimiento. Reducciones en el presupuesto de la UPR, que este año opera con $71M menos que el año pasado, implican el cierre de secciones y el congelamiento de aumentos y contrataciones en todos los niveles. ¿Las consecuencias? Cerca de la mitad de les profesores de la UPR no tiene plaza, y una porción creciente trabaja por contratos de 4 meses, con un salario anual menor al nivel de pobreza; solo 7 empleados de mantenimiento, con un salario de cerca de $10.50 la hora, atienden todos los edificios de nuestra facultad; departamentos enteros comparten oficiales administratives, obligándoles a asumir el trabajo de 5 plazas distintas; y cada vez se obtienen menos contratos de asistentes de cátedra y tutores graduades, a les que se les remunera con un estipendio menor al mínimo federal. La posición presupuestaria empuja a distintos sectores a competir entre sí por migajas. ¿Cuántas de estas problemáticas se resolverían si la UPR contara con el 9.6% del Fondo General del Estado, como le corresponde por ley, en vez del ~5.09% que recibió este año?


¿Ciencia al servicio de quién?

El estado de Natu se conjuga con los cortes federales a la educación superior. Aún tras los ataques de la administración Trumpista a los proyectos relacionados a la Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) (incluyendo RISE), en este año fiscal se prometen más recortes a la investigación universitaria. A nivel departamental, este panorama sirve de justificación para reorientar recursos de Natu a formar enlaces con el sector privado y con agencias gubernamentales “aventajadas”. Después de todo, ¿por qué no aspirar al modelo de otras instituciones, cuyos programas se financian parcialmente a través de alianzas estratégicas con Lockheed Martin, Raytheon, etc.? En Río Piedras, ya vemos esto a través de la presencia cuestionable del Departamento de Defensa en varios departamentos. El resultado de esto, a largo plazo, se ve claro: la privatización espiritual de nuestra facultad, al servicio del complejo militar industrial. En momentos en donde la incidencia de cáncer en nuestra población y los problemas agrícolas y ambientales de Puerto Rico requieren nuestra atención, ¿es esta la facultad con la que soñamos?

Una UPR verdaderamente autónoma y bien financiada es una UPR que tiene el derecho de decidir en qué investiga y cómo; es una UPR con opciones económicas de educación, alimentación y residencia, en donde los laboratorios no carecen de equipo, nuestro plazo de graduación no se extiende por el cierre de secciones y cursos, los profesores por contrato cobran un salario justo, y ningún trabajador hace el trabajo de 5 personas; y es una UPR en donde todas estas cosas se consiguen sin que los beneficios adquiridos por un sector se paguen a costa de otro, o a través de nuestra complicidad en la explotación o el exterminio de otras comunidades. Conseguir esto no es imposible, pero requiere que nos organicemos colectivamente.


VAMOS A ORGANIZARNOS

¡Ya basta de la falta de politización de nuestra facultad! Como estudiantes de las ciencias, es nuestra responsabilidad, no sólo estudiarlas ética y responsablemente, sino difundirlas de tal manera. El deber de un científico, aparte de hacer avances hacia la ciencia, es difundirla y compartirla con el pueblo; para el mejoramiento del mismo. ¿Cómo vamos a ejercer una educación e investigación en ciencias de calidad para el pueblo si estamos constantemente rodeados de compañías y de agencias cuyo único interés es reproducir los mismos sistemas de represión mediante las tecnologías de IA, de tecnologías de vigilancia que impulsan la criminalización de la vida cotidiana, de proyectos donde se construyen misiles para que se manden a los países empobrecidos? La respuesta es que no se puede. Mientras se alimente esa ciencia de la muerte – la ciencia de la guerra, nunca seremos verdaderamente libres.

Empujamos nuestra problemática hacia una ciencia viva, y libertadora. Donde los biólogos, los ecólogos, los físicos, los matemáticos, los científicos de cómputos, y demás, puedan estudiar, e investigar lo que realmente les interese. Donde puedan compartir su conocimiento libremente y que las demás personas puedan gozar de él. Se empieza organizando alrededor de los problemas que estamos enfrentando en Natu: contra la negligencia con nuestra infraestructura, contra la militarización, contra la precarización de nuestro profesorado y estudiantado, Es organizar a favor de el re-establecimiento de un presupuesto digno para la universidad, para el mejoramiento del mantenimiento de nuestra facultad, y de todo el recinto. Por último, no olvidemos que la UPRRP no se compone únicamente de estudiantes y profesores, sino que también incluye a les trabajadores no docentes. Luchamos también para el mejoramiento de sus condiciones; especialmente a les empleades de mantenimiento que constantemente arriesgan su salud en nuestra facultad.

Mediante la organización de les estudiantes, podemos confrontar y superar las polémicas que enfrentamos ahora mismo. En nuestro caso, se empieza a organizar desde la facultad de Ciencias Naturales; pero ese no es el único lugar en donde se organiza. Actualmente contamos con la organización de un comité de base de la Facultad de Ciencias Sociales, y uno de la Facultad de Humanidades. ¡No estamos soles en esto! Con este apoyo mutuo, y la organización de un frente unido, empezamos a construir una base de poder que incomoda a les negligentes y corruptos de la administración de la UPR, y por ende, donde podemos exigir los reclamos de una manera concreta y factible para hacer el salto a’lante hacia una facultad, una universidad, y un mundo mejor.